No nos damos cuenta pero muchas veces las campañas
publicitarias hacen tanto efecto en nosotros que pensamos que lo que nos da a
entender un anuncio que es bueno, lo es. Pero no, a veces solo son estrategias
de marketing para que se consuma ese
producto que desean vender. Por ejemplo,
las empresas de agua embotellada te hacen creer que estarás más hidratado
bebiendo 2 ó 3 litros de agua al día cuando sus efectos son contrarios a eso,
el agua de tu cuerpo se renueva cuando bebes agua y eso no quiere decir que
estés más hidratado ya que al tomar tanta agua al día el sodio de tu cuerpo se
deshace pudiendo provocarte mareos y otros trastornos. Las personas con problemas de pulmones o cardiovasculares sufren mayores consecuencias ya que empeoran el
problema que ya tienen de por sí. Se han hecho estudios para comprobar esto, por ejemplo, en deportistas. Aquellos deportistas que habían bebido la cantidad de agua necesaria tan solo para saciar su sed acaban la carrera y necesitaban beber agua solo por el cansancio mientras que aquello que se habían sobrehidratado padecían mareos, temblores...estos síntomas se deben a que al beber mucha agua las celulas del cerebro se hinchan y hacen que aumente la presión. El agua se debe beber en la medida en la que una persona tenga sed ni más ni menos, algo más de cantidad si se hace un deporte de forma importante. En una entrevista al cirujano cardiovascular, Juan José Rufilanchas explicó que si de verdad beber tal cantidad de agua hidratase, despues de bebernos los dos litros de agua deberiamos pesar dos kilos más pero no es así ya que lo que hcemos es cambiar parte del agua de nuestro cuerpo por la que acabamos de beber.
Concluyendo, no deberíamos dejarnos llevar por los anuncios publicitarios ya que pueden llevarnos a error y crearnos incluso productos de salud porque los empresarios solo buscan sus beneficios, no el bienestar de los consumidores.
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